En sus casi diez
años en el ruedo, Derrotas cadenas cuenta con dos discos. Hoy día son una
formación estable conformada por Bruno Giuntini en el violín, Teo Ballesi en el
contrabajo, Juan Pablo Marcó en piano y Julio Coviello en el bandoneón. Su
particular manera de componer los ha llevado a rocorrer varios puntos del país
en milongas que se extienden cada vez más fuera de la Capital. En dialogo con este blog, Bruno y Teo cuentan un poco sobre la actualidad del tango, el rol de la autogestión, la milonga que el cuarteto impulsa en el corazón de
Buenos Aires y sus consideraciones sobre la juventud que reaviva el sonido de
arrabal.
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| Teo Ballesi y Bruno Giuntini |
Son las tres de
la mañana en Corrientes y Uruguay, milonga Amapola ya se apaga con los últimos
bailarines que deslizan sus pies sobre la pista de baile. Bruno Giuntini y Teo
Ballesi son los únicos miembros de Derrotas Cadenas mientras los últimos tangos
suenan. Teo es el más joven del cuarteto y a su vez el más jodón. El tono de
Bruno es más serio, aun así no deja de ser entusiasta en cada una de sus
respuestas que son enriquecidas por las breves intervenciones de Teo.
-¿Cómo llegaron al tango?
-Teo: toco el bajo desde los 15 y empecé a estudiar en la EMPA y elegí la
orientación tango porque no me gustaban las otras. Empecé a estudiar bajo tango
con Julián Peralta, arreglos, y después empecé con el contrabajo hace tres años
más o menos. Ahí arranqué en una orquesta escuela. Y al año y pico empecé a
tocar con los chicos. Nunca había escuchado un tango en mi vida.
-Bruno: yo llegué bastante tempranamente escuchando a Carlos
Di Sarli, unos cassettes que estaban en casa, Aníbal Troilo. Yo ya tocaba el
violín a los ocho años. Tocaba arriba de las melodías y ahí, siguiendo una
única pelota que es la melodía. Llegué a una orquesta de más grande, en una que
tocaba estilo Di Sarli, incluso con algunos músicos de él. Conocí a D’Arienzo
que fue como conocer a los Ramones. No soy muy rockero, pero mi sangre entra en
ebullición como esa raza. En la década del 2000 entré a una orquesta más grande
con un tango más moderno y desde 2009 estoy con Derrotas.
-¿Por qué
se descentralizó el tango hacía el Conurbano?
-Bruno: los que más se asemeja al caldo de cultivo original
del tango es un ambiente portuario, prostibular, atorrante. Hoy es más difícil
encontrar eso en el centro de Buenos Aires porque está más copado por la clase
media, clase media alta, que tienen otras pretensiones y otra vida. En cambio
el Conurbano hoy tiene un poco más esa oscuridad que tenía el tango en sus
orígenes.
-¿Se nota alguna diferencia entre la Capital y el Conurbano
cuando tocan?
-Bruno: Hay una barrera que es decidir ir a ver a un grupo,
o ir a ver un evento raro, creo que en ese sentido no hay una diferencia de
clases. El tema es estar dispuesto a cruzar un borde que tal vez uno no está
acostumbrado, o tal vez un prejuicio, un falso prejuicio que es “a la gente le
gusta esto”, pero hay una proporción de gente de cualquier clase que está
abierta a las expresiones artísticas que incluso en la última década se hizo
mucho por desplazar a las clases bajas, al contrario de lo que pasa con los
barrios centrales.
-¿Cómo se encuentra el tango actualmente?
Bruno: hay una efervescencia muy grande, hay vías de
expansión muy diferentes y eso es muy bueno. Yo tengo una visión muy sesgada
porque estoy todo el tiempo pensando en esto. No puedo ser imparcial. Respeto a
los colegas y me gustan muchos grupos. Siento que tenemos que hacer lo que
estamos haciendo.
-¿Cuál es el papel de la autogestión esta efervescencia?
-Bruno: tiene que ver con este crecimiento del tango,
muchísimo. Actualmente hay 300 grupos de tango, el público no ofrece una masa
crítica que permita sobrevivir a todos si no es de una manera autogestiva
porque no hay cantidad de público que pague entradas como para que esto
funcione con tironeo de la demanda. Estamos todos empujando un poco desde la
oferta, es un poco un keynesianismo. Por hora dedicada, es una actividad muy poco rentable. Entonces, esto se
explica desde la autogestión, sino no es posible. No olvidemos que las bandas
de rock son autogestivas, todas. Hasta los Beatles fueron autogestivos en su
momento.
-¿Por qué atrae tanto a la gente joven?
-Bruno: Hay una conexión entre lo que nosotros proponemos y
con lo que somos, y eso se percibe. El que capta es porque está en sintonía.
Hay también gente grande a la que le gusta y nos va a ver en otros contextos,
en salas.
-Teo: Hay otra gente que nos lo transmitió. Quizás antes
quienes escuchaban era gente de cierta edad que no se lo transmitía a la de
otra edad. La gente de antes era más tosca, bah, no más tosca, sino más reacia
a los jóvenes y ahora hay una diferencia un poco menor.
-¿Cómo empieza la milonga Amapola?
-Bruno: nace de un deseo conciente de tratar de unir el
baile con la música que proponemos y a la vez, las ganas de romper las bolas y
de tocar, de tener una excusa para tocar, de tener un lugar para tocar y atraer
el público que viene a escuchar, que viene a bailar, que viene a tomar una
birra, que viene a charlar y que al final se lleve una buena experiencia.
Nosotros no publicitamos mucho y esto funciona por el boca en boca. Se baila o
se ve bailar, se escucha, podes tomar una birra, podes charlar, conocer gente
nueva, hay mucha gente que se hace amiga acá y se hace un ritual para ellos.
-¿Se han abierto más espacios para Derrotas con el tiempo?
-Bruno: en el mundo del tango, el nombre del grupo se
empieza a escuchar y si es algo diferente
te empiezan a llamar, por ejemplo la Malambito en Temperley. Es la
propuesta de una milonga joven, hecha por jóvenes, para jóvenes y funciona bien
porque los pibes y pibas se sienten a gusto ahí. Ellos nos conocieron hace
poquito y nos llamaron. Así fue también en otros lugares: fuimos a Rosario,
Necochea, Mar del plata. Los organizadores empiezan a conocer los grupos, pero
no es que el público nos aclame. Los organizadores se la juegan.
-¿Es verdad que no se compone nada nuevo en el tango desde
hace 50 años?
-Bruno: tenemos
una vara alta que nos dejaron las orquestas Pugliese y Piazzolla, Rovira,
Roberto Firpo, así que el nostálgico que ve en sus próceres del pasado el mayor
punto de evolución tiene su razón. Sin embargo yo creo que se está componiendo
muy buena hoy también y es muy necesario porque sino la música no es arte, la
música tiene que ser novedosa, el arte tiene que ser novedoso. Tenemos que
cagarnos en las convenciones y buscar un lenguaje propio porque los medios
cambian.


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